Una colonia anarquista (1913) – Neno Vasco

He aquí dos escritos publicados en el periódico A Aurora do Porto, ambos con el mismo título, en los números del 7/12/1913 y del 28/12/1913. Para una buena contextualización, lea la carta de Neno Vasco a Alves Pereira del 28/10/1913.

Una colonia anarquista (I)

Según la información del compañero «Sacrovir», en el último número de Aurora, el grupo Avante pelo Futuro ha decidido iniciar una «Colonia Anarquista».

Cada uno dedica sus esfuerzos a la actividad más conforme con sus concepciones y aptitudes particulares; y por modesta e insignificante que sea esa actividad, siempre es mejor que nada, si para otra cosa no siente caída. Desde este punto de vista, no hay nada que objetar al camarada «Sacrovir» ni al grupo Forward into the Future. Sobre todo si, habiendo tomado esa resolución, la llevan a cabo con sus propios esfuerzos y con sus propios recursos y vienen después a decirnos a nosotros y a todos: «Aquí está nuestra obra en pleno funcionamiento». Aquí está el hecho, el ejemplo».

Pero esos compañeros ya empiezan a tocar la trompeta y, lo que es lo primero, a anunciar su propuesta de cooperativa comunista como la que por fin «mostrará el lado práctico de nuestras doctrinas», «ejemplificará el dial anarquista con hechos y obras». Permítanme, pues, desempeñar el antipático papel de enfriador del entusiasmo, en defensa del ideal anarquista, comprometido en las milagrosas promesas de estas pequeñas empresas.

Es cierto que los compañeros del grupo Avante por el Futuro «saben de antemano que la Colonia no podrá ser, en la amplia expresión del término, el ejemplo vivo de la sociedad futura, porque, metida en medio del egoísmo burgués, reflejará en parte este organismo». Pero también creen que con su Colonia «podrán mostrar cómo vivir, producir y consumir sin el funcionamiento de la maquinaria autoritaria, la ley y los salarios».

Ahora la sociedad actual hormiguea con ejemplos parciales de comunismo y anarquismo, tan útiles a nuestros escritores para su argumentación. El comunismo libertario vive, más o menos intensamente, en la mayoría de las familias, en muchas cooperativas, en mil formas de ayuda mutua y de asociación, artística, científica, humanitaria, obrera. Ay de nosotros y de nuestras ideas si no fuera así, porque estas manifestaciones demuestran la tendencia de la sociedad hacia el comunismo y la anarquía.

Una «colonia comunista» no es nada nuevo, salvo que está formada por anarquistas teóricos, y no añade mucho a lo que ya existe. Es más cooperativo, menos cooperativo: no «muestra» o «ejemplifica» el ideal anarquista más que cualquier otro. Sólo funciona, como los demás, en un rincón de la producción, el intercambio y el consumo. En la mayor parte de la vida social, en la mayor parte de la producción, y sobre todo en la vida de relación, depende de la organización capitalista y autoritaria de la sociedad.

Entonces, ¿cómo se puede demostrar prácticamente el funcionamiento de una sociedad comunista y anarquista, en la localidad y en la región, con todos sus engranajes, con sus medios de comunicación y de transporte, con todos sus servicios públicos?

Muy feliz será si puede vivir en pequeño, sin reducir aún más la independencia material (que los anarquistas quieren extender a través de la solidaridad moral, a través de la organización comunista de la sociedad), sin aumentar las fricciones y la estrechez de miras, sin agriar los ánimos, sin causar la más terrible y descorazonadora decepción, sobre las colonias y el anarquismo, a los ingenuos que esperan tanto de las colonias y del anarquismo de un concepto tan… ¡infantil!

Neno Vasco.

(De «A Aurora» de Oporto, 7/12/1913)

Una colonia anarquista (II)

El camarada Sacrovir parece haber respondido, en el último número, a mis observaciones de forma indirecta. Sea como fuere, para poner fin a cualquier malentendido o mala interpretación, volveré sobre el tema, aunque me disgusta desanimar a nadie en sus sinceros intentos libertarios. No soy un maniático de las discusiones, no me gusta discutir por «dame esa paja»; si esta vez he provocado la discusión, ha sido en resumen: 1. para tratar de evitar que un «ensayo», anunciado como demostración de anarquía, sirva para irritar a los adversarios, ya sea que, aunque triunfe, resulte absolutamente insuficiente para probar la posibilidad de una organización comunista libertaria de toda la sociedad, o que fracase por completo o viva miserablemente, como generalmente ha ocurrido; 2. para contribuir a que no se extienda a otras partes del mundo, o a toda la sociedad, como resultado de una liberación comunista de la libertad del Partido Comunista. 2. Contribuir a evitar la difusión de una más de esas exageraciones o exclusivismos desviados, de los que se ocupó el artículo traducido de Volontá para el último número; 3. Poner en guardia a los compañeros en general y a los iniciadores en particular contra una probable desilusión, que, por ser demasiado fuerte el optimismo, puede llevar incluso al abandono del anarquismo, que no tiene ninguna culpa de estos desastres…

No se trata de vivir en la «torre de marfil» del puritanismo, de pedir todo o nada, de rehuir los logros prácticos. Es que estas cosas tienen, desde el punto de vista anarquista, muy poco valor práctico, demostrativo o educativo; y quien exagera este valor es poco práctico, está nadando en la utopía, tiene una concepción muy irreal de la «práctica anarquista»…
Lo que las cooperativas de este tipo y otras zarandajas hacen más positivamente, casi siempre, es desviar las fuerzas de la tarea esencial, dispersar las energías y la atención, sembrar el desánimo y la discordia, y… ofrecer un cómodo refugio a los cansados y desilusionados, que no se atreven a confesar su cansancio o su desilusión y quieren, por el contrario, arrastrar a otros detrás de ellos.

La historia de las «colonias» o cooperativas comunistas es realmente desastrosa. En lugar de la independencia material y la solidaridad moral que los fundadores esperaban encontrar en ellas (dejando de lado la idea de probar y dar ejemplo), las «colonias comunistas» han producido sobre todo roces forzados, convivencia incómoda y estrecha, exceso de trabajo, conflictos amorosos, peleas y escepticismo. Y lo peor es que los perjudicados suelen venir a lanzarse contra el anarquismo, como si éste tuviera la culpa… ¡de los falsos conceptos que se forman de él!
Los compañeros del grupo Avante pelo Futuro son sinceros, ardientes, entusiastas, por lo que los felicito de corazón. Carecen de un medio obrero en el que emplear su actividad, de una organización obrera en la que trabajar, etc.; y como tienen sed de acción, buscan una aplicación para su energía.

Naturalmente, deben tener un plan real, un proyecto más o menos asentado de «colonia»; y ya que han hablado de él en público, esperemos que se expliquen en cuanto a los medios de poner en práctica su proyecto; los recursos que creen necesarios; el número, situación, sexo, etc., de los cooperativistas; el modo de producción y consumo; las cosas que producirán y tendrán que comprar; el problema de la vivienda; etc.

Neno Vasco.

(De «A Aurora» de Oporto, 21/12/1913)

Traducido por Jorge JOYA

Original: https://ultimabarricada.wordpress.com/neno-vasco/obras-de-neno-vasco/uma-colonia-anarquista/

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